BRILLO 1: COMO VENENO VISCOSO
ELISA PARDO PUCH
Meterme adentro, abajo, en las profundidades donde se esconden las puertas que no llevan a ningún sitio o que llevan a todos lados.
El placer de las sensaciones primigenias.
Parece un veneno viscoso.
Se pega como baba.
Te envuelve y no te suelta.
Parecido al camino que siguió Alicia, esto es un recorrido interior que viaja por el recuerdo y la extrañeza, y se detiene para regodearse en las primeras sensaciones que tuvimos al descubrir algo.
Como veneno viscoso podría tratarse de un cuento líquido. Un fluido que recorre el cuerpo y la memoria, que se pega y embadurna como la baba de un caracol en este espacio blanco.
Abocada a la estructura de un libro, Elisa Pardo Puch se adentra en un proceso de inconsciencia, una especie de duermevela con los ojos entrecerrados, dejando pasar la mínima luz que le permita dar forma a la energía de un movimiento invisible que como una exhalación sale hacia fuera. Una energía que adquiere forma y secuencia en el exterior, en este dibujo.
Como veneno viscoso transita un estado febril de figuras ondulantes y redondeadas, cercanas a una psicodelia surrealista que se resiste a concretar. Una pesadilla, o un placer, y la delgada línea entre ambas. Sensaciones primigenias antes de estar mediadas.
Elisa Pardo Puch. Licenciada en Bellas Artes por la UCM en CES Felipe II Aranjuez, 2014. Máster en Historia del Arte Contemporánea y Cultura Visual por la UAM y UCM, 2017. Estudios Superiores de Diseño Gráfico en la Escuela de Arte número 10 de Madrid, 2010; Erasmus en Duperré Art School en Paris, 2009. Ha mostrado su trabajo en: Convocatoria de Artes Visuales Miquel Casablancas, Barcelona (2023); Boiler Room, Luis Adelantado, Valencia (2023); Artist in Residence Munich, Alemania (2022); La Espera, Pradiauto, Madrid (2022); Aragon Park, Madrid (2021); Matadero, Madrid (2020); Una imagen que no duela ni cueste mirar, Sala de Arte Joven, Madrid (2020); Circuitos de las Artes Plásticas de la Comunidad de Madrid (2018); CALL XX. Luis Adelantado. Valencia (2018); Futuro Presente, INJUVE, Madrid (2017); Nada Sobra, Premio Adquisición, Universidad Nebrija, Madrid (2017); Getxoarte, mención Especial, Bilbao (2016); XVII Edition Premio Joven Artes Plásticas UCM, Madrid (2016). Ha sido residente en Villa Bergerie (2023), AIR Munich,( 2022) y Centro de Residencias Artísticas Matadero Madrid, (2020). Ha participado en Programa Chimenea (2017) y Encontro de Artistas Novos (2012). Ha autoeditado fanzines participando con ellos en encuentros como Picnic Sessions (2017); ha realizado talleres de autoedición como el del colectivo Leo Pardo junto al colectivo Debajo de Sombrero (2017).
El trabajo de Elisa Pardo Puch toma como punto de partida sucesos autobiográficos, emociones y situaciones cotidianas de los cuales extrae elementos y formas para poner en marcha un proceso plástico que le lleva a trabajar con distintos materiales y técnicas. Su trabajo vincula a menudo elementos de experiencias personales con el presente histórico y social, y con el espacio que contiene las piezas.
Trabaja con la narración por su potencial para reflexionar, intercambiar experiencias y conectar desde distintas subjetividades, abriendo las posibilidades de transitar y habitar la realidad desde infinitos lugares cercanos al inconsciente, la intuición y los sentidos.
La artista trabaja con técnicas que le permiten proceder de forma intuitiva, repetitiva y minuciosa -como el dibujo o la costura- y utiliza la tensión que se produce entre los elementos industriales y los procedimientos artesanales. A través de diferentes formatos, explora el potencial de los materiales desechables y pobres para pensar y crear desde sus propias connotaciones, invirtiendo o desactivando ciertas asociaciones automáticas entre el material, su uso y su deseabilidad.
Así, Pardo Puch busca y alarga estos momentos de repetición, de insistencia, que muchas veces se dan con el uso de la geometría. Común en su obra es la cuadrícula y la línea cuidada. En estos procesos físicos, en el trance de su propia elaboración, del contacto con el material, Pardo Puch encuentra una distancia ensimismada donde emergen las ideas, concibiendo el propio proceso como una forma de canalización.